Un cacho de papel
Ciertas verdades incomodan hasta a los más sabios.
domingo, 20 de abril de 2014
La felicidad era esto. Un domingo junto a tu esposa y tus hijos viendo la típica película mala de los domingos en la televisión. La decadencia de tu físico ha alcanzado el punto máximo. En los ojos de tu esposa ya no ves reflejada tu seguridad. Han perdido el brillo. Riñes a tus hijos como válvula de escape y te has convertido en un capullo impresentable incapaz de no dar importancia a las cosas más mínimas. La descripción de una vida avocada al fracaso, pero misteriosamente reconducida hacia el éxito, es esta: trabajo, un trabajo que consume, que extenúa. Gabo ha muerto, y quizá con él toda tu juventud se fue a pique. Porque ya no eres el joven que se pasó una noche en vela conociendo a Aureliano. Ya no. Nadie te llevó a conocer el hielo, pero no hace falta, porque tú ya eres el hielo. Y es triste, pero miras al psicópata en la pantalla del televisor y te das cuenta de que, en verdad, cualquier día se te puede ir la pinza como aquel que dice, coger la puerta, subir a la azotea, y saltar para acabar con una vida llena de tedio e infelicidad. Y no lo haces, porque como un avaro te crees que el tiempo te pertenece, y al igual que el dinero, has de gastarlo con el más minucioso ahorro, cuando el tiempo no se puede ahorrar. Y ahí radica tu error, te has convertido en un economizador, y los sentimientos no se economizan, los sentimientos se viven, las pasiones... La felicidad era esto.
domingo, 13 de octubre de 2013
El mar, agitado como siempre, movía las olas en la bahía, resplandecientes, que llegaban a su fin en la orilla, rozando los pies de Els. Se apartó ligeramente. Apuestas, la vida, allí estaba. And they were all yellow. Cantando. ¿Era feliz?
"La felicidad no es un estado absoluto, son momentos, destellos, que llenan de luz la oscura habitación antes de volver a dejarla sumida en la oscuridad". Eso le había dicho a Coloma.
¿Era verdad? Sin duda, pensar que la felicidad es un estado absoluto sólo cabe en las mentes más optimistas, y menos humanas. Els había sido feliz. El famoso triángulo, cuyos vértices dependen entre sí y de ellos depende la felicidad. Amor, salud, dinero. Había perdido a Coloma. El triángulo cojo. No tenía esa felicidad contenta permanente en el tiempo. ¿Existe eso?
"La felicidad no es un estado absoluto, son momentos, destellos, que llenan de luz la oscura habitación antes de volver a dejarla sumida en la oscuridad". Eso le había dicho a Coloma.
¿Era verdad? Sin duda, pensar que la felicidad es un estado absoluto sólo cabe en las mentes más optimistas, y menos humanas. Els había sido feliz. El famoso triángulo, cuyos vértices dependen entre sí y de ellos depende la felicidad. Amor, salud, dinero. Había perdido a Coloma. El triángulo cojo. No tenía esa felicidad contenta permanente en el tiempo. ¿Existe eso?
sábado, 12 de octubre de 2013
El cigarrillo chisporroteó antes de apagarse definitivamente. La mirada hosca que lanzó hacia J. lo asustó un poco.
-Tío.
Sus pausas hablando eran comunes. Desde chico, había adoptado esta forma de diálogo para poder elaborar mejor sus ideas antes de hablar.
-Me gusta una chica. Quiero decir, ya sabes.
Sí. J. lo sabía perfectamente.
-No es ella. El caso es que... me cuesta explicarlo. No siento amor por ella. Estoy enamorado de ella pero en realidad me he enamorado de un concepto.
J. entendía. La idea es sencilla. Se ajustó la corbata, se ajustó al sillón bajo de cuero y dio un trago al whisky.
-Me hace gracia. Un cabrón como tú hablando de sentimientos.
-Oye, que tengo corazón. O eso creo, hay veces que no lo oigo. Pero escucha. El concepto, me he enamorado del amor. Tengo un problema. ¿Me comprendes? Caput. No puedo continuar así, enamorarse del amor. ¡Qué disparate! Nunca seré feliz.
-Y es verdad. Verás, si te enamoras del amor nunca lo alcanzarás. No existe. El amor es un concepto creado por el hombre, como tantas otras cosas. Si lo que buscas es amor, encontrarás imperfección. El amor es un molde, que da lugar a seres imperfectos que pueden complementar en mayor o menor medida. Creer que hay por ahí una media naranja es una de las mayores falacias del mundo moderno.
-Sí. Pero, es tan doloroso. J. Me paso el día pensando en ella, no puedo dormir sin ver su cara. Escucho la palabra "amor" y pum. En cada parpadeo, en la oscuridad, veo su rostro.
-Enfermo.
-Completamente.
-Tío.
Sus pausas hablando eran comunes. Desde chico, había adoptado esta forma de diálogo para poder elaborar mejor sus ideas antes de hablar.
-Me gusta una chica. Quiero decir, ya sabes.
Sí. J. lo sabía perfectamente.
-No es ella. El caso es que... me cuesta explicarlo. No siento amor por ella. Estoy enamorado de ella pero en realidad me he enamorado de un concepto.
J. entendía. La idea es sencilla. Se ajustó la corbata, se ajustó al sillón bajo de cuero y dio un trago al whisky.
-Me hace gracia. Un cabrón como tú hablando de sentimientos.
-Oye, que tengo corazón. O eso creo, hay veces que no lo oigo. Pero escucha. El concepto, me he enamorado del amor. Tengo un problema. ¿Me comprendes? Caput. No puedo continuar así, enamorarse del amor. ¡Qué disparate! Nunca seré feliz.
-Y es verdad. Verás, si te enamoras del amor nunca lo alcanzarás. No existe. El amor es un concepto creado por el hombre, como tantas otras cosas. Si lo que buscas es amor, encontrarás imperfección. El amor es un molde, que da lugar a seres imperfectos que pueden complementar en mayor o menor medida. Creer que hay por ahí una media naranja es una de las mayores falacias del mundo moderno.
-Sí. Pero, es tan doloroso. J. Me paso el día pensando en ella, no puedo dormir sin ver su cara. Escucho la palabra "amor" y pum. En cada parpadeo, en la oscuridad, veo su rostro.
-Enfermo.
-Completamente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)